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Por Anne Blythe, traducido por Lidia Hernández Tapia

Ahora que muchos niños han regresado a la escuela, muchos padres están confundidos acerca de qué hacer cuando reciben una llamada automática que les informa que su hijo podría haber estado expuesto cerca de alguien con un caso de COVID-19 confirmado.

Algunas preguntas de los padres son:

  • ¿Es necesario que mi hijo se haga el test de COVID-19?
  • ¿Cómo encontrar un sitio dónde tomar el test?
  • ¿Cuánto tiempo tiene que permanecer el niño fuera de la escuela?
  • ¿Quién se hará cargo de los niños si no pueden trabajar desde casa y no pueden permitirse perder un pago de su salario?

Estas y otras consultas surgieron durante una sesión de Zoom el miércoles organizada por LATIN-19, un grupo de médicos de Duke Health llenos de energía y orientados a buscar soluciones a los problemas, que se reúne cada semana en línea para abordar las disparidades de salud en las comunidades latinas de Carolina del Norte.

La llamada de Zoom, que a menudo atrae a más de 100 personas de todo el estado, tuvo esta vez como tema central los niños y el COVID-19.

Aunque gran parte de la discusión del miércoles se centró en las escuelas del condado de Durham, las preguntas, los problemas y las ideas para abordarlos demostraron lo que muchos padres enfrentan en un estado con 115 distritos escolares públicos gobernados por juntas directivas individuales: cada distrito tiene diferentes protocolos y prioridades.

Viviana Martinez-Bianchi, médico de familia de Duke y cofundadora de LATIN-19, compartió algunas diapositivas sobre la situación del estado, antes de que comenzaran a hablar sobre los niños y el COVID-19. Un gráfico mostró un aumento significativo de casos en la categoría de menores de 17 años.

“Por eso, nuevamente, nos preocupan los niños”, dijo Martínez-Bianchi. “Estamos viendo cifras que van en aumento en los jóvenes”.

Reporte desde el terreno

Gabriela Maradiaga Panayotti, pediatra de Duke y cofundadora de LATIN-19, del equipo de defensa de los Latinx y la red interdisciplinaria para COVID-19, invitó a otros pediatras a unirse ya que la variante Delta genera nuevas preocupaciones sobre la disponibilidad de test, el rastreo de contacto y pone presión en el sistemas de salud.

Este miércoles se reportaron 7 mil 248 nuevos casos de COVID-19 confirmados en todo el estado, y la tasa de pruebas de tests positivos fue del 13,8 por ciento, una de las más altas de la pandemia.

Las camas de hospital en todo el estado están llenas de personas no vacunadas de entre 20 y 30 años, sin problemas de salud subyacentes, que luchan por la vida, dijo Maradiaga Panayotti.

“No hemos visto un gran cambio en la cantidad de casos graves en los niños”, dijo Maradiaga Panayotti. “Ciertamente vemos casos, pero por ahora no hay un gran aumento en los (casos) graves. Está sucediendo, no digo que no, pero no necesariamente ha sido un cambio en términos de las tasas de hospitalización”.

Eso podría cambiar.

El año pasado parecía que los jóvenes eran menos susceptibles al nuevo coronavirus y generalmente solo tenían casos leves. La variante Delta ha cambiado las cosas, los hospitales infantiles en todo el país están reportando más niños con infecciones por COVID-19, que se suman a otras enfermedades respiratorias que normalmente suelen ver, una situación que el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Hospitales Pediátricos llamó recientemente como “una tormenta perfecta”.

En Carolina del Norte, casi el 40 por ciento de los niños de entre 12 y 17 años que son elegibles para las vacunas COVID-19 ya han recibido una inyección, según Martinez-Bianchi.

Sin embargo, la reunión del miércoles no se centró solo en analizar la cantidad de cifras en la lucha del estado contra el COVID-19. El objetivo principal era escuchar a los trabajadores de salud comunitarios y otras personas que habitualmente se comunican con familias latinas y otras familias inmigrantes que tienen dificultades para entender las nuevas políticas escolares, los procedimientos de seguridad y los requisitos de atención médica instituidos debido a la pandemia.

“Ahora los niños son prioridad”

Ivan Almonte es un trabajador de salud comunitaria y hablante nativo de español que trabaja con La Semilla, una organización religiosa en Durham que atiende a las comunidades latinas y de inmigrantes.

La organización ha ayudado a realizar eventos de vacunación en la Iglesia Metodista Unida de Asbury, ubicada al frente del Campus Este de la Universidad de Duke. Antes de la llamada de Zoom al mediodía del miércoles, Almonte dijo que la organización ha ayudado en la realización de unos 25 tests de COVID-19.

Hasta hace poco, gran parte del trabajo que realizaba La Semilla se enfocaba en los adultos. “Ahora se enfoca en los niños”, dijo Almonte.

Almonte describió la ansiedad, la confusión y la dificultad que enfrentan los padres para acceder a recursos e información en inglés o español sobre los niños y COVID-19.

“Las familias necesitan comunicarse con las farmacias para hacerse la prueba y si usted no habla inglés, entonces es difícil poder acceder a esta información porque son temas complejos”, dijo Almonte en español. “Entonces sacan a los niños de la escuela, quedan en un limbo y saben que tienen que hacerse test. Esta es una nueva era con la que estamos lidiando en este momento porque tenemos que lidiar con los niños”.

Endy Méndez, gerente de programas de Carolina del Norte en la Federación Hispana, una organización sin fines de lucro que trabaja para empoderar a la comunidad latina, describió su experiencia de primera mano con respecto a esa brecha de comunicación. Esa mañana, ella recibió un mensaje de la escuela de su hijo de 6 años, pero le proporcionaron pocos detalles sobre lo que ella, como madre, debería hacer a continuación.

“Su clase va a entrar en cuarentena a partir de ahora”, dijo Méndez. “Recibí este mensaje de la escuela, pero no tengo conexión con el pediatra. Ahora tengo que comunicarme con ellos, pero “¿nos hacemos la prueba o no?”. Muchas cosas han cambiado.

“Tengo acceso a la computadora y, de alguna manera, sé cómo tener acceso”, agregó Méndez. “Pero mucha gente en nuestra comunidad no sabe. Tienen miedo, y están en una situación en la dicen ‘Vaya, si digo que mi hijo estuvo expuesto, entonces no podré ir a trabajar y no puedo faltar al trabajo. No puedo faltar al trabajo por dos semanas “.

Los sitios de prueba no son suficientes

Aunque gran parte del debate político reciente se ha centrado en si las juntas escolares deberían exigir el uso de máscaras y en si el gobernador debería emitir una orden estatal, muchos padres de niños en edad escolar han encontrado un problema más grande.

A medida que los 1,5 millones de estudiantes de pre-escolar hasta la escuela secundaria del estado regresan a las aulas y la variante Delta toma fuerza, encontrar sitios para hacerse un test de COVID-19 se ha vuelto más difícil que antes.

“Algo que estoy escuchando, que todos sabemos, es que necesitamos mejorar el acceso a los tests”, dijo Maradiaga Panayotti. “Este sistema que tenemos ahora no es fácil, no es rápido y está muy retrasado. Ayer tuve una clínica virtual con unos 15 pacientes y todo lo que necesitaban era una prueba. Entonces creo que hay mejores sistemas y tenemos que encontrar una manera de mejorar el acceso a las pruebas en la comunidad. El peor lugar para hacerse las pruebas es en la sala de emergencias. Tenemos que buscar diferentes formas para que podamos pedirle a Duke, UNC y diferentes sistemas que busquen una forma de mejorar el acceso a las pruebas”.

Martínez-Bianchi expresó su frustración.

“Para mí, esto es un deja-vu”, dijo Martínez Bianchi en inglés para enfatizar el punto. “Hace un año rogábamos por un test, y un año después pasa algo similar con niños que salen de la escuela. He oído a mis propios colegas decir que no pueden hacerse un test. Dicen “Acabo de recibir una llamada. Mi hijo fue expuesto nuevamente. Necesitamos hacernos el test”. Si nuestros propios colegas que se mantienen bien informados tienen problemas para encontrar dónde hacerle una prueba a sus hijos, ¿qué queda para la comunidad que no tiene el privilegio del acceso a la información? Otra cosa es que a menudo no tenemos el tiempo para poder ir a hacernos un test. Y los sitios de test ambulatorios (drive-throughs) casi todos han desaparecido”.

Eleanor Wertman, una directiva del programa de salud comunitaria de UNC Health Alliance que estuvo presente en la reunión de Zoom, reconoció que UNC había cerrado algunos de sus sitios de test de COVID-19.

“Una cosa con la que realmente tenemos dificultad en este momento en UNC es: ¿Cómo nos administramos para poder hacer todo lo demás?” Dijo Wertman.

Lo mismo, dijo, ocurre en los departamentos de salud locales y del condado, así como en los hospitales rurales.

“Todo el mundo está luchando”, dijo Wertman. “No hay suficiente personal. Así que la decisión se tomó hace un tiempo, realmente antes de que llegara la variante Delta, de cerrar muchos, si no todos, nuestros centros de pruebas COVID-19 de autoservicio porque existía la necesidad de reasignar a esas personas para brindar servicios de atención primaria que se habían descuidado por meses”.

Trasladan nuevamente a los trabajadores de la salud, agregó Wertman.

“Nos encontramos en esta difícil situación por el aumento de casos, que se prevé que alcancen los niveles que vimos en el pico en enero, si no más. Por eso están desplegando activamente al personal desde la atención primaria en los hospitales para prepararse para ese aumento de casos”.

¿Voces de cambio?

Escuchar a los trabajadores de salud comunitarios y a los padres que participan en la reunión de LATIN-19 podría ayudar a impulsar un cambio, dijo Wertman.

“Es importante escuchar los comentarios de esta comunidad porque luego puedo volver a la gente con un enfoque en la equidad en salud y decir: ‘Miren, hay una necesidad desesperada de esto y estoy de acuerdo’”, dijo Wertman a los participantes. “Las personas que tienen dinero, recursos y conexiones con el sistema de atención médica no saben resolver esto.

“Las personas que no tienen esas conexiones y no hablan inglés definitivamente no pueden entender esto, y esas son las personas que se enferman con COVID-19”.

Los departamentos de salud del condado y de la región también han comenzado a aumentar el rastreo de contactos nuevamente, debido a la variante Delta.

“Básicamente, estamos atrasados ​​en comparación con donde estábamos hace tres y cuatro semanas, por lo que nuestro personal ha regresado a jornadas de trabajo de seis días a la semana para tratar de ponernos al día”, dijo Lindsey Bickers Bock, trabajadora de salud pública del condado de Durham. “Acabamos de hacer eso en las últimas dos semanas, por lo que es cierto que no somos tan rápidos como antes”.

Necesitamos ayuda

Los sistemas escolares también enfrentan problemas de personal.

En el condado de Durham, hay una escasez tan grande de conductores de autobuses escolares que las escuelas públicas de Durham han aumentado el salario a 16.25 dólares por hora. El condado de Wake también le subió el salario a los conductores.

Uno de los trabajadores de salud de la comunidad contó historias que escuchó de los padres sobre niños que se quitan las máscaras en los autobuses, en parte, debido al calor y los informes de que los niños no pueden abrir las ventanas incluso cuando no hay aire acondicionado.

“La persona que está a cargo de las operaciones me dijo que se supone que todos deben tener las ventanas abiertas”, dijo Alexandra Valladares, miembro de la junta escolar del condado de Durham que participó en la reunión. “Algunos autobuses tienen aire acondicionado y otros no. Pero incluso con el aire acondicionado, debido a que el aire acondicionado no es tan fuerte, le pedimos a todos los autobuses que tengan las ventanillas abiertas. Entonces, si los padres ven que no todas las ventanas están abiertas en los autobuses, deben comunicarse con nosotros”.

La junta escolar de Durham también está hablando de pedir la vacunación obligatoria para aquellos que son elegibles para las vacunas COVID-19.

“Queremos que todos en las escuelas públicas de Durham se vacunen”, dijo Valladares. “Tenemos la voluntad, pero tenemos que tener mucho cuidado porque estamos en un momento muy importante aquí, y no tenemos suficientes empleados. Tenemos muchos puestos vacíos”.

Valladares recogió toda la información de la reunión, y reconoció la confusión y frustración de los padres.

Las escuelas esperan prevenir la transmisión de COVID-19 al mismo tiempo que brindan a los estudiantes todas las oportunidades de estar en el aula este año en lugar de tomar las clases en línea y remotas que se ofrecieron la mayor parte del año pasado.

“Pero la transmisión puede ocurrir de muchas formas diferentes, por lo que hay que analizar cada situación con cuidado”, dijo Valladares.

Entonces, por ejemplo, si un estudiante o miembro del personal da positivo al COVID-19, pero tuvo un contacto muy limitado o nulo con otros, “no vamos a cerrar una escuela por eso”.

“Lo que queremos es poder navegar esta situación tan compleja, que los niños tengan acceso a la educación, porque los niños tienen ese derecho y no queremos privarlos de ello”, agregó Valladares. “Pero al mismo tiempo, tenemos que hacer todo lo posible para evitar la propagación de casos de COVID-19”.

Anne Blythe

Anne Blythe, a reporter in North Carolina for more than three decades, writes about oral health care, children's health and other topics for North Carolina Health News.